Marco Polo

jueves, 28 de octubre de 2010

Marco Polo (15 de septiembre de 1254 – 8 de enero de 1324) fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. Se dice que introdujo la pólvora en Europa, aunque la primera vez que se utilizó en Occidente acaeció en la batalla de Niebla (Huelva) en 1262.

Los Polo (Marco, su padre y su tío) vivieron allí supuestamente durante diecisiete años antes de volver a Venecia. Tras su regreso, Marco Polo contaba a la sazón 41 años y comandaba una galera veneciana el día en que se libró, ante los muros de Korcula, una batalla naval contra la gran rival de Venecia, la República de Génova, en 1298.

Los genoveses apresaron a Marco Polo, lo llevaron a Génova y allí, en la prisión, Polo dictó a un tal Rustichello de Pisa las memorias de su viaje fabuloso hasta Catai (China) y el regreso por Malaca, Ceilán, la India y Persia. Rustichello redactó en un dialecto franco-véneto el libro conocido como Il Milione (El millón o «Los viajes de Marco Polo») acerca de sus viajes. El libro se llamó originalmente Divisament du monde ("Descripción del mundo"), pero se popularizó como Libro de las maravillas del mundo y, más tarde, como Il Milione. Es creencia general que tal nombre vino de la tendencia del autor a referirse a grandes cantidades; "millones" pero es más probable que derivase de su propio nombre "Emilione", abreviado en Milione. No habría, pues, en esta denominación ninguna alusión a su exageración. Marco Polo está considerado como uno de los grandes exploradores, e insigne narrador en literatura de viajes.

Contexto histórico

En la época de Marco Polo, el comercio en Europa seguía un sistema triangular, en el que los productos de lujo procedentes de Oriente (seda, especias) ocupaban un importante lugar. Éstos, en la conocida como ruta de la seda atravesaban Asia Central y las tierras controladas por los sarracenos, siendo comprados por comerciantes italianos (venecianos, genoveses, pisanos...), que obtenían grandes beneficios al revenderlos luego por Europa.

Es por ello por lo que Venecia y otros puertos italianos ganaron en importancia y comenzaron una política comercial agresiva para explotar estas rutas comerciales.

Venecia en la época

República de Venecia

Durante la Baja Edad Media, la República de Venecia comenzó a convertirse en una potencia mediterránea. Al control del interior y de la costa de Dalmacia, se unió una extensa actividad mercantil con Oriente, que le llevó a establecer consulados y colonias de comerciantes por todo el Mediterráneo Oriental. Apoyó a los cruzados como manera de contrarrestar al Islam y mantuvo un largo conflicto con Génova por el predominio comercial.

Durante la Cuarta Cruzada, por sugerencia veneciana, los cruzados saquearon Constantinopla, decapitando el Imperio bizantino y conquistando numerosos territorios. Aunque el subsiguiente Imperio Latino fue pronto reconquistado por los griegos, Venecia siguió controlando varias islas y ciudades, y siendo una de las principales potencias mercantiles.

El Imperio Mongol

Artículo principal: Imperio Mongol
El Imperio Mongol fue instituido por Genghis Khan en 1206. Éste, tras largas luchas internas, unificó a las diversas tribus mongolas bajo su mando, involucrándolas en una expansión que les llevaría a conquistar China, Asia Central, Rusia y llegar hasta Iraq, Siria y Anatolia.

A su muerte le sucedió su hijo Ogodei, quien continuó con esta expansión y consolidó la jerarquía del Gran Khan sobre los diversos reinos mongoles. En tiempos de Marco Polo este Gran Khan era Kublai Khan.

El conocimiento europeo de Oriente

El mundo conocido por los europeos no iba mucho más allá del actual Oriente Medio. Las pocas noticias que se tenían de lo que estaba más allá eran generalmente confusas y muy mitificadas. Es de destacar la leyenda del Preste Juan, un mítico rey cristiano que se suponía existía rodeado de infieles en Asia Central. Los intercambios comerciales se encontraban casi siempre mediatizados por persas y árabes.

La expansión del imperio mongol les llevó a las mismas puertas de Europa tras atravesar las estepas rusas y amenazar Polonia, aunque pronto se retiraron. Más al sur, sin embargo, los mongoles saquearon Bagdad (Iraq) y sometieron a reinos musulmanes que se habían enfrentado en las cruzadas con los cristianos.

Es así como se despierta el interés por los mongoles en Europa. A la curiosidad por esos bárbaros, tenidos hasta entonces como seres casi mitológicos, se le suma en lo político la posibilidad de obtener un aliado contra el enemigo islámico, una forma más ventajosa de negociar con Oriente en lo económico, y un deseo evangelizador, dada la gran tolerancia religiosa de los mongoles. Antes de Marco Polo, varios misioneros, como Giovanni da Pian del Carpine, viajaron como embajadores a Oriente, aunque sin conseguir resultados concretos. Se hace referencia a los contactos entre romanos y el Imperio Chino, pero éste también estableció contacto con los romanos con anterioridad a la Ruta de la Seda. Uno de los primeros contactos que tuvo China con Roma fue cuando el emperador Ban Chao hizo una campaña contra los nómadas de Asia Central y envió a uno de sus colaboradores, Ga Yin, que viajó hacia occidente visitando los establecimientos comerciales romanos de la costa oriental del Mar Negro. Por tanto, el contacto entre Roma y China era recíproco, pese a que Roma tenía más información sobre China gracias a la multitud de viajes que se habían hecho hacia aquella zona.

La familia de Marco Polo
Casa de la isla Korčula (Croacia) en la que habría nacido Marco Polo.Cronistas posteriores a Marco Polo rastrearon sus orígenes hasta la “isla de Korčula” en el Mar Adriático (actualmente Kórchula, en Croacia) donde incluso se sigue conservando una vieja casa en la que se dice que nació. Sin embargo, la historiografía moderna tiene serias dudas de este origen, pues el apellido Polo (de origen veneciano) aparece mencionado varias veces en ciudades del norte de Italia. No obstante, hay quienes afirman que su verdadero nombre y apellido eran Marc Pol, apellido que, efectivamente, tuvo su primera aparición en Dalmacia. Esta última afirmación es dada en base a los registros aparecidos en el anuario veneciano Chronicon Iustiniani (1358). El escudo familiar de los Pol contiene tres pájaros de agua, aves que recibían el nombre de "pol" en Dalmacia del Sur, mientras que en Venecia se les llamaban "pola", palabra de la cual se cree se derivaron los apellidos "Polo" y "Pollo" en Italia.

El primer viaje

En la familia Polo hubo otros exploradores además de Marco. Su padre Nicolás (o Niccolò en veneciano) y su tío Mateo (o Maffeo, también en veneciano) eran prósperos mercaderes dedicados al comercio con Oriente. Ambos partieron hacia Asia en 1255 y alcanzaron China en 1266, llegando a Khanbaliq o Cambaluc (Pekín). Volvieron de China como enviados del Kublai Khan con una carta para el Papa en la que pedía que enviase a gente ilustrada que enseñase en su imperio, para informar a los mongoles sobre su forma de vida.

Ruta seguida

Salida de Venecia.
Rodeo de Grecia hasta llegar a Constantinopla.
Cruce del Mar Negro y el de Azov.

Tránsito de las estepas euroasiáticas, cruzando el Volga y rodeando el Mar Caspio por el norte hasta llegar al Mar de Aral y la ciudad de Bujará.
Cruce de las montañas y desiertos de Asia Central a través de la Ruta de la Seda, hasta alcanzar Pekín.

El segundo viaje

Mateo y Nicolás Polo partieron en un segundo viaje, con la respuesta del Papa a Kublai Khan, en 1271. Esta vez Nicolás se llevó a su hijo Marco, quien pronto se ganó el favor de Kublai Khan, haciéndole su consejero. Poco después Marco pasó a ser emisario del Khan, quien le daría diversos destinos a lo largo de los años. En sus diecisiete años de servicio al Khan, Marco Polo, llegó a conocer las vastas regiones de China y los numerosos logros de la civilización china, muchos de los cuales eran más avanzados que los contemporáneos europeos.

Cuando una embajada del rey de Persia le solicita a Kublai Khan una princesa para el rey, los Polo la acompañan, decidiendo regresar a Venecia.

Ruta seguida

Salida de Venecia.
Desembarco en Acre.
Marcha a través del Creciente Fértil hasta llegar a Tabriz.
Llega a la capital imperial en Pekín
Atraviesa China hasta llegar a Pagán, en Birmania.
Vuelve a Pekín, donde se inicia el viaje de vuelta.
Marcha hacia sur a Yangzhou.
Embarco en Zaitun.

Rodeo de las costas de China meridional, Indochina, Malaca y Sumatra.
Cruza el Golfo de Bengala hasta Ceilán y sigue la costa de la India hasta la

Península de Kathiawar.

Desembarco final en Ormuz y nuevo regreso a Tabriz.
Cruza el Cáucaso y embarca de nuevo en Trebisonda.
Recala nuevamente en Constantinopla y regresa finalmente a Venecia.

Il Milione
A su regreso de China en 1295 (escoltando a una princesa china llamada Kokacín), la familia de Marco Polo se estableció en Venecia donde se convirtió en una sensación y atrajó a multitud de oyentes, que a duras penas creían sus historias sobre la lejana China.

Marco Polo en la corte de Kublai Khan.Su impaciente carácter llevó a Marco Polo a tomar parte en la batalla naval de Curzola (Kórchula) entre Génova y Venecia en 1298. Fue capturado y pasó los pocos meses de su encierro dictando un detallado relato de sus viajes por las entonces desconocidas regiones del Lejano Oriente. Su libro, Il Milione (‘El Millón’, conocido en castellano como Los viajes de Marco Polo o Libro de las Maravillas) fue escrito en provenzal y traducido pronto a muchas lenguas europeas. El original se ha perdido y se conservan varias versiones, con frecuencia contradictorias, de las traducciones. El libro se convirtió de inmediato en un éxito.

La veracidad del viaje

En su lecho de muerte, su familia pidió a Marco que confesase que había mentido en sus historias. Marco se negó, insistiendo: «¡Sólo he contado la mitad de lo que vi!».

Mientras la mayoría de los historiadores creen que Marco Polo efectivamente llegó a China, recientemente algunos han propuesto que no llegó tan lejos, y que simplemente contó la información que oía de otros. Estos escépticos señalan que, entre otras omisiones, su relato falla al no mencionar la escritura china, los palillos, el té, el vendado de pies ni la Gran Muralla.

Marco Polo sólo estuvo en la región norte de China, concretamente en el Palacio del Gran Khan. Durante la dinastía Ming, desde 1368 hasta 1644, fue cuando más se amplió la muralla, es decir, que en la época del viaje de Marco Polo no estaba la edificación defensiva construida en su totalidad, lo cual explica la ausencia de menciones a ésta.

El té entra en contacto con los europeos por primera vez en la India, cuando los portugueses llegan a ella en 1497, ya que en la India el uso del té estaba muy extendido; es fácil deducir que antes no tuvo importancia en las mesas europeas. Más todavía, debe tenerse presente que las descripciones de Marco Polo se centran en miembros de la élite gobernante mongola, la cual no consumía masivamente el té a diferencia de sus súbditos chinos; por el contrario Marco Polo sí hace alusión a las bebidas preparadas a base de leche que son típicamente mongolas. Similar es la cuestión respecto a la práctica de los pies vendados de las niñas, costumbre de la aristocracia china pero no mongola. Se debe advertir además que las niñas sujetas a esta práctica permanecían recluidas en sus casas y no a la vista de los extranjeros.

No reviste mucha trascendencia que no mencione la escritura china, pues ya muchos europeos la conocían debido a que en ese tiempo ya llegaban viajeros chinos a Europa.

Además, los archivos chinos de la época no le mencionan, a pesar de que él afirmaba haber servido como emisario especial del Kublai Khan, lo que resulta insólito dado el celo con el que se llevaban los archivos en China en aquel tiempo; no obstante, otros estudios concluyen que Marco Polo sí es mencionado en archivos chinos con el nombre de "Po-Lo".

Por otra parte, Marco describe otros aspectos de la vida en el Lejano Oriente con mucho detalle: el papel moneda, el Gran Canal, la estructura del ejército mongol, los tigres y el sistema postal imperial. También se refiere a Japón por su nombre chino, Zipang o Cipango. Se considera normalmente ésta como la primera mención del Japón en la literatura occidental.

También se cree que Marco Polo describió un puente donde sucedió el incidente del Puente Marco Polo, una batalla que marcó el comienzo de la invasión japonesa del norte de China en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

Impacto histórico

Aunque los Polo no fueron en forma alguna los primeros europeos en llegar a China por tierra (considérese por ejemplo a Juan de Plano Carpini así como la única delegación romana que partió a la China con objeto de establecer relaciones diplomáticas entre Roma y China), gracias al libro de Marco su viaje fue el primero en conocerse ampliamente y el mejor documentado hasta entonces.

La leyenda cuenta que Marco Polo introdujo en Italia algunos productos de China, entre ellos los helados, la piñata y la pasta, especialmente los espaguetis. Sin embargo, esta leyenda está muy cuestionada. Por ejemplo, hay pruebas de que la pasta era conocida en Grecia e Italia desde la antigüedad. En la España árabe hay referencias escritas acerca de los fideos (llamados entonces aletría) desde el siglo XII.

El libro escrito por Marco Polo, a pesar de que muchas de sus aseveraciones, en su época, se pusieron en duda, inspiró a muchos viajeros y exploradores. El mismo Cristóbal Colón tenía una copia en su viaje de 1492.
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Narracion Historica

En el otoño de 1298, Marco Polo, prisionero de guerra veneciano de edad mediana, estaba en una cárcel genovesa. Pasaba el tiempo contando un extraordinario viaje que había hecho en otro tiempo. Las noticias sobre su pasado corrieron por Génova y la gente empezó a acudir a la prisión para oírle hablar de las legendarias tierras del gran Kublai Kan , emperador de los mongoles. Salpicaban sus relatos los templos dorados, las minas de rubíes y otras maravillas que había visto en sus viajes por el Oriente, así como los suntuosos palacios y la deslumbrante vida cortesana del Gran Kan, que sobrepujaba en refinamiento y elegancia todo lo conocido en la Europa medieval.

Entre los compañeros de cárcel de Marco estaba un tal Rustichello, escritor profesional de novelas nativo de Pisa. Tan cautivado como los demás con aquellas aventuras, persuadió a Marco de que pidiera a Venecia los libros de notas que había compilado para Kublai. Aprovechando aquellas historias y notas y agregando uno que otro embellecimiento literario de su cosecha,

Rustichello completó un manuscrito sobre los viajes precisamente antes de la liberación de Polo en 1299. Poco después se hicieron varias traducciones que circularon por Europa. El libro empezó llamándose sencillamente Descripción del mundo, pues no era otra cosa y cubría más comarcas que ninguna otra obra de entonces. Pero no tardó en ser conocido como El libro del millón de maravillas del mundo, porque aludía burlonamente a las grandes cifras que daba Polo al mencionar los ingresos y riquezas del Kan. Aunque hubo muchos lectores incrédulos, la narración de Polo despertó la admiración europea, que duraría siglos, hacia las riquezas y maravillas del fabuloso Lejano Oriente.

En el siglo Xlll, a medida que iba saliendo del aislamiento de la Edad Media, Europa se entregaba con afán a un comercio creciente -aparte de las guerras- en el Cercano Oriente. Su población en rápido aumento y su desarrollo urbano habían incrementado la demanda de bienes, y como los señores feudales desdeñaban el comercio, surgió una nueva clase media de mercaderes en las villas y ciudades. Ninguna más propicia para las empresas comerciales que Venecia, situada de modo ideal en el Adriático, vuelta hacia el este. Fue en aquella ciudad próspera y refinada donde nació Marco Polo en 1254.

Unos meses antes del nacimiento de Marco, su padre Nicolo y su tío Maffeo, mercaderes de joyas, emprendieron un viaje de negocios a Constantinopla. Los años transcurrían, y el comercio impulsaba a los Polo hacia oriente, hasta que llegaron a Bújara, muy adentro de las tierras gobernadas por los mongoles, o tártaros, como los europeos solían llamarlos. Allí pasaron los Polo tres años, temerosos de moverse, ya que la región estaba infestada de partidas de guerreros y de bandidos. Al fin, el enviado de un potentado local invitó a Nicolo y a Maffeo a acompañarlo a la corte de Kublai Kan en China. Los Polo aceptaron el ofrecimiento de aquel sefíor, pues advirtieron en el acto la oportunidad única de emprender el comercio directo con el Lejano Oriente, evitando los intermediarios árabes y persas, y dichosos de salir de Bújara sin problemas.

En 1265, después de un arduo viaje de un año, Nicolo y Maffeo fueron recibidos por Kublai, nieto del gran constructor del imperio, Gengis, y el emperador más poderoso que el mundo hubiera conocido. En los 20 años anteriores los habían precedido otros europeos -mercaderes y frailes- en territorio mongol, pero Nicolo y Maffeo Polo eran los primeros que visitaban China y eran presentados en la corte imperial.

Curioso acerca del mundo entero, Kublai mostró interés en el cristianismo, acaso por razones políticas. Cuando los Polo iban a partir, les pidió que llevaran una carta al Papa, solicitando que enviara 100 sabios sacerdotes a la corte mongol. Invitó cordialmente a los hermanos a que volvieran a China con aquellos hombres y les dio una tablilla de oro inscrita que les garantizaría el retorno seguro a su patria.

En 1269, los Polo estaban de vuelta en Venecia. Sólo entonces supo Nicolo que su esposa había muerto después de dar a luz a un hijo, Marco, al que había encomendado a unos parientes. Marco, con sus 15 años, era un muchacho bueno y listo, y Nicolo decidió llevarlo consigo cuando regresara a la corte de Kublai.

Dos años después, Marco salió por mar de Venecia con su padre y su tío, rumbo a Catay, es decir China, viaje que representa un tercio de vuelta al mundo. En Ayas, puerto al sudeste de Turquía, los Polo organizaron una pequeña caravana con camellos, caballos y servidumbre. Hechos los preparativos, iniciaron la marcha, que habría de poner a prueba su valor y su resistencia física. Ante ellos se dilataba toda Asia.

Los esfuerzos del Papa para satisfacer la solicitud de KubIai habían fracasado: no cien, sino sólo dos frailes se decidieron a unirse a los Polo. Pero ahora, ya en camino, a los religiosos los sobrecogió el pánico y temieron por su seguridad. Fingiéndose enfermos, volvieron atrás y los venecianos siguieron solos.

Marco, joven serio, amante de la naturaleza, empezó a llevar un diario de la expedición. Como tenía habilidad para las cosas prácticas y los negocios, así como una mente impresionable, viva e indagadora, no se extendió acerca de las molestias personales del largo viaje, sino que sólo consignó todo lo que le parecía extraño y maravilloso: "fuentes" de petróleo, exóticas aves de caza, salinas, feroces puerco espines y minas de rubíes, entre otras muchas cosas.

Con la esperanza de evitar las regiones donde los cruzados y los musulmanes seguían peleando, la pequeña caravana se dirigió al norte. Al ir llegando al mar Negro, torcieron al este, pasaron cerca del monte Ararat, donde se creía que había encallado el arca de Noé, y se internaron en las colinas de Georgia. Todo este territorio era familiar a los mercaderes europeos, pero no a Marco, y lo sorprendió la vista de un manantial del que brotaban grandes cantidades de petróleo, un aceite que no se usaba como alimento -añadía-, sino como ungüento para tratar la sarna del hombre y el camello y para quemarlo en lámparas. Los mesopotamios y los persas usaban desde hacía mucho el aceite fósil o petróleo para alumbrarse y calentarse, pero para un europeo medieval aquello era cosa nueva, pues lo mismo que los romanos y los egipcios, empleaban con tales fines el aceite de oliva, menos eficaz.

Los Polo entraron en Irán y se detuvieron en Saba, de donde habían partido los Reyes Magos siguiendo la estrella hacia Belén. Marco oyó contar que sus cuerpos estaban perfectamente preservados en una tumba y trató en vano de averiguar algo más.

Los Polo habían llegado a una región remota y poco accesible, y las incomodidades y riesgos del viaje eran grandes. La caravana apenas recorría de 16 a 30 kilómetros al día, por helados pasos entre montañas, desiertos pedregosos y cuencas de sal ardiente, donde la única agua potable era de un verde bilioso. Al llegar a Kermán, los Polo pensaron continuar a China por mar, de modo que torcieron al sur, hacia Ormuz, puerto del golfo Pérsico. De camino, pasaron por pueblos ocultos detrás de altas paredes de barro para protegerse de los karaunas, notorios merodeadores. De pronto, los karaunas cayeron sobre la caravana en medio de una tempestad de polvo cegadora. Marco relata que aquellos bandidos habían "adquirido el conocimiento de las artes mágicas y diabóliIicas, merced a las cuales producen oscuridad . . . , [de suerte que] las personas no pueden verse unas a otras, de no estar muy cerca". Tuvo la fortuna de escapar, con su padre y su tío, y de dar con un pueblo, pero muchos de sus compañeros fueron "capturados y vendidos, y otros fueron muertos". Marco, con la moderación que lo caracteriza, concluye: "Pasemos ahora a otras cosas."

Por fin, los Polo llegaron a Ormuz, de clima bochornoso, pero les bastó echar una ojeada a las frágiles naves, de planchas "cosidas" con fibras de cocotero, para cambiar de opinión a propósito del viaje por mar, y regresaron a Kermán. Tomaron la Ruta de la Seda, que los condujo a Balj, al norte de Afganistán.

Balj había sido una ciudad de palacios de mármol, capital de la antigua Bactriana, donde Alejandro Magno casó con la hija del rey persa Darío. Pero los venecianos la encontraron convertida en ruinas calcinadas, 50 años después de haber sido arrasada por Gengis Kan.

Los Polo dejaron Balj atrás y pasaron a Badajshán, provincia montañosa al norte del Hindu Kush, donde las mujeres se rellenaban las caderas para aumentar su atractivo, y había minas de rubíes y del mejor lapislázuli del mundo. Marco consigna: "En esta provincia nacen las piedras preciosas llamadas balax, que son bellas y de gran valor. Nacen en las rocas de la montaña . . . El rey la manda horadar sólo para él, y nadie puede ir a esa montaña para buscar los balax, so pena de muerte; tampoco se pueden sacar del país ... porque si el rey permitiera extraerlas, llegarían a abundar tanto que perderían su valor."

La región era también famosa por su clima salubre. "En las cimas de las montañas el aire es tan puro y saludable, que es conocido por restaurar la salud." Marco lo atestiguó por experiencia propia, pues "luego de estar confinado por enfermedad durante casi un aiío en esta comarca", le recomendaron subir a las colinas, y se curó.

Partidos de Badajshán, los Polo cruzaron Cachemira por la meseta de Pamir. Marco habla de "carneros salvajes muy grandes, cuyos cuernos miden sus buenos seis palmos. Con estos cuernos hacen los pastores grandes cuencos para comer". Estos notables animales, llamados carneros de Marco Polo, siguen siendo una caza mayor muy estimada.

Los Polo siguieron su camino por la meseta de 3600 metros de altitud. Está enclavada entre cordilleras tan altas "que no se ven pájaros por las cumbres" y los fuegos "no dan el mismo calor que a menor altura".

De las montañas descendieron al Sinkiang, región templada con oasis verdeantes y calcedonia y jaspe en los lechos de los ríos. Llegados a Lop, se dispusieron a cruzar el sur del desierto de Takla Makan. Según Marco, tcquienes se proponen cruzar el desierto descansan una semana en esta ciudad para cobrar fuerza y disponerse para la jornada, cargando con provisiones para un mes".

"La longitud del desierto es tal, que se dice que llevaría un año o más cabalgar de un cabo al otro. Aquí, donde es más angosto, se tarda un mes en atravesarlo." El desierto de Takla Makan tenía fama de ser morada de espíritus malignos que arrastraban a los viajeros a la destrucción, llamándolos por su nombre y adoptando la

apariencia de sus compañeros. Los Polo tomaron precauciones y cruzaron felizmente un desierto traicionero debido a sus arenas susurrantes y a sus espejismos producidos por las ondas térmicas.

Durante varias semanas bordearon los límites meridionales del desierto de Gobi. Llegaron a Kumul y penetraron en Mongolia, ya al oriente de Asia. Viajaban ahora por regiones habitadas por tártaros. Marco anotaba todo lo que veía, u oía, desde el auténtico origen del amianto (que los europeos medievales creían que era lana de salamandra), hasta una gigantesca estatua yacente de Buda. Realizó asimismo una de las primeras observaciones exactas acerca de los mongoles:

"Los tártaros prósperos se visten con paños de oro y seda, con pieles de cibelina, de armiño y de otros animales, siempre de la manera más rica.

"Son valientes en la batalla, casi hasta la temeridad ... Soportan toda suerte de privaciones, y [si es preciso] pueden vivir un mes entero de la leche de sus yeguas y de las piezas que por azar lleguen a cazar ... Los varones

aprenden a pasar a caballo dos días con sus noches, sin desmontar; así duermen mientras los caballos pacen. No hay pueblo en el mundo que los supere en fortaleza ante las dificultades, ni de mayor paciencia en las penurias de toda especie ...

"Si las circunstancias lo imponen. . ., pueden viajar diez días sin encender una hoguera ni comer como es debido. Se alimentan de la sangre de sus caballos; les abren una vena y beben de sus propias monturas."

Los Polo se acercaban a su destino. Habían recorrido unos 13 000 kilómetros de terreno difícil en los tres años y medio transcurridos desde su salida de Venecia. Advertido de su llegada, el Gran Kan "mandó salir a su encuentro, y dio órdenes para que en todos los lugares por donde pasaran se les proporcionase todo lo necesarios.

Por fin, en el verano de 1275, entraron los Polo en la ciudad mongol de Shangtu. El espléndido palacio veraniego del Kan, de piedra y mármol, ocupaba 41 kilómetros cuadrados de parque, regado por muchos riachuelos y poblado de ciervos y otros animales de caza, que el monarca cazaba con guepardos y halcones. Sentado en un enorme salón dorado, esperaba a los Polo uno de los gobernantes más notables de la historia. Su imperio, el mayor que el mundo ha visto, se dilataba desde Hungría hasta la costa de China. Kublai Kan, que tenía alrededor de 60 años, era un hombre bien constituido, de estatura mediana, con las mejillas encendidas y los ojos "negros y bellos". Su figura, ataviado con una túnica de seda que los bordados de oro atiesaban, era imponente. Cuando Nicolo presentó a Marco como "vuestro servidor y mi hijo", el Kan replicó: "Que sea bien venido, y mucho me complace."

Shangtu era la residencia veraniega del Kan. La capital principal de Kublai estaba a unos 300 kilómetros al sur, en Kambalik (el Pekín actual). Era una ciudad más espléndida que Shangtu, con palacios de mayor magnificencia aún. A fines de agosto, Kublai y su corte volvieron a Kambalik, y los Polo fueron también.

Miembro del séquito del Kan, Marco conoció íntimamente la casa imperial. Kublai vivía con refinada suntuosidad. Había adoptado muchas costumbres chinas y recibía a sus invitados al estilo chino más grandioso. En los banquetes, donde a menudo había miles de comensales, se servían por lo menos 40 platos de carnes y pescados, 20 variedades de verduras, 40 clases de frutas y dulces y enormes cantidades de leche y vino de arroz.

Kublai tenía cuatro esposas legítimas, cada una con una corte de 10 000 personas. Todas ellas tenían el título de emperatrices y en las ceremonias oficiales una de ellas ocupaba un lugar de honor junto al Kan. Kublai tenía además centenares de concubinas, y cada par de años adquiría 30 ó 40 más. Marco se enteró de que eran cuidadosamente seleccionadas en cuanto a belleza, y observó que "duermen tranquilamente, no roncan, tienen aliento dulce y están libres de olores desagradables". Los padres consideraban un honor que sus hijas fueran elegidas, pues muchas veces el Kan daba sus concubinas por esposas a los nobles de la corte.

También servía al Kan un cuerpo de diabólicos astrólogos. Marco Polo se refiere a ellos con gran desaproba ción: "Se muestran en un estado sucio e indecente Por añadidura, son adictos a la horrenda práctica de asar y devorar el cuerpo de los condenados a muerte Tan peritos son en su infernal arte, que puede decirse que hacen lo que quieren, y mencionaré un caso, aunque se sale de los límites de lo creíble. Cuando el Gran Kan está comiendo en su salón la mesa que hay en el centro se halla a una altura de ocho codos*, y a cierta distancia hay un aparador grande, donde están dispuestas todas las vasijas para beber. Pues bien, por obra de su arte sobrenatural, hacen que las vasijas de vino, leche o cualquier otra bebida llenen las tazas espontáneamente, sin que las toquen los sirvientes y las copas recorren por el aire diez pasos hasta la mano del Gran Kan. Cuando las ha apurado, regresan al lugar de donde vinieron.

Aquellos brujos de quienes se contaba que controlaban el estado atmosférico, impresionaban tanto al Kan, que dijo a los Polo que el cristianismo no le interesaría a menos que contara con análogos hacedores de milagros.

Igualmente mágica, para ojos occidentales, era la administración del vasto imperio del Kan. Sus 34 provincias estaban gobernadas por 12 barones responsables sólo ante el Kan. Un complejo sistema de cómodas postas, separadas por unos 40 kilómetros, con caballos veloces y ligeros, enlazaba las provincias con la capital y aseguraba que las órdenes del Kan fuesen prontamente ejecutadas. La red de comunicaciones era tan eficiente que un mismo correo llegaba a recorrer 400 kilómetros en un día, y "en la estación de las frutas, lo que es recolectado por la mañana en Kambalik, le llega a la tarde del día siguiente al Gran Kan en Shangtu, aunque la distancia suele considerarse de diez jornadas".

Los viajeros no tenían dificultades con la moneda en la mayor parte del imperio. Los billetes impresos en la casa de moneda del Kan en Kambalik eran aceptados por doquier, salvo en el lejano sur y el lejano oeste del imperio. Marco Polo describió cómo unos artesanos hacían los billetes: "Toman la membrana que hay entre la corteza y el tronco. Remojada y machacada en un mortero hasta quedar reducida a pulpa, se hace con ella un papel. Lo hacen cortar en trozos de varios tamaños, casi cuadrados. . . El funcionario principal, después de mojar en bermellón el sello real, sella cada trozo de papel ... La falsificación es castigada con la pena de muerte." Transcurrirían 600 años antes de que el papel moneda se utilizara comúnmente en Europa.

Pese a algunas asperezas, el Kan era en muchos aspectos un déspota bastante benévolo. Si el hambre o la peste afligían cualquier parte de su imperio, suministraba granos y ganado de los bienes imperiales a las víctimas. Si caía un rayo en un buque mercante, el Kan renunciaba a su parte. Si admiraba la estructura social y econó mica de algún territorio conquistado, la dejaba intacta, como había hecho con China.

Marco Polo no averiguó todo esto en seguida, sino a lo largo de muchos años. Nicolo y Maffeo se establecieron en Kambalik para comerciar, y pocas veces los menciona Marco en el relato de los años que vivieron los tres en China, seguramente porque viajaban mucho.

El avisado joven Polo adoptó en seguida las costumbres tártaras y aprendió a leer y conversar en cuatro idiomas del imperio mongol. Al Kan le impresionaron tanto su inteligencia y logros que decidió poner a prueba el talento mercantil de Marco y lo envió con una misión a China sudoccidental, Birmania y Bengala. "Advirtien de que al Kan le agradaba oír relatos de todo lo que fues nuevo para él", Marco procuró recabar informaciones co rrectas, y anotó todo lo que veía y oía.

Durante los 17 años que Marco permaneció al servici de] Kan, se hizo tan útil que se le encomendaron misione confidenciales a todas partes del imperio y sus dependencias. A veces viajó también por su cuenta, pero siempr con el consentimiento del Gran Kan.

Estas misiones llevaron a Marco por el norte a. Mongo lia, por el sur a Birmania y Bengala, por el oeste a Tíbe y por el oriente a las ciudades de la costa china. Durant tres años fue el agente del Kan en la hermosa ciudad d Kinsai (Hangchow), al sur del río Yangtzé.

Lo mismo que Venecia, Kinsai estaba construida en tre canales, pero sus dimensiones y magnificencia líacía que Venecia pareciera un poblado. Kinsai, inform Marco, tenía 160 kilómetros de circunferencia. Había n menos de 12 000 puentes sobre los canales, y la cali principal, que cruzaba la ciudad de punta a punta, me día 40 pasos de anchura. La calle estaba interrumpid por 10 enormes plazas rodeadas de altas casas y tiendas donde se vendían vinos, especias, joyas y perlas. Dos o tres veces por semana, en cada plaza se reunían unos 50 000 comerciantes y compradores. Marco lo describe así: "Abundan las piezas de caza de todo género, esto es, corzos, ciervos, gamos, liebres, conejos, perdices, faisanes, codornices, gallinas, capones y tantos patos y ocas que no alcanzan las palabras ...

"Hay en todo tiempo, en dichas plazas, toda clase de hierbas y frutas y, sobre todo, unas peras grandísimas que pesan cinco kilos cada una, blancas por dentro como una pasta y olorosísimas. También hay duraznos amarillos y blancos muy delicados... Cada día llega [del mar] gran cantidad de pescado ... y también abunda el del lago ... de diversas clases seoún las estaciones del año."

A Marco Polo le fase¡ naron los baños públicos, de agua sin calentar, adonde los chinos concurrían a diario. Al parecer consideraban los baños de agua fría "muy conducentes a la salud". Sin embargo, también había baños de agua caliente "para los extranjeros, que no soportan la impresión del frío".

Describe también Marco los gremios de artesanos de Kinsai y señala que Kublai Kan no imponía la antigua ley china según la cual todo hombre debía seguir ejerciendo el oficio de su padre: "Cuando adquirían riqueza, se les permitía evitar el trabajo manual, a condición de conservar el establecimiento en buen estado y de dar empleo a personas que practicasen los oficios paternos."

Marco no restringió sus viajes, en modo alguno, a la comodidad y seguridad de las grandes ciudades. Viajó por toda China y probablemente llegó a conocerla mejor que la mayoría de los chinos y que sus dominadores mongoles. Su gira más prolongada fue por las provincias sudoccidentales de Sechuan y Yunnan y por una región que llamó "Tíbet". Al recorrer aquellas comarcas, quedó cautivado por la moneda de sal que circulaba en Tíbet: "Tienen aguas saladas de las que extraen la sal hirviéndolas en sartenes. Luego de hervir una hora se cuajan en una pasta a la que se da forma de panes de dos dineros, planos por debajo y redondeados por encima; y cuando están hechos se ponen sobre ladrillos bien caldeados al fuego, donde se secan y endurecen. En ellas se imprime el sello de] señor. Tales monedas no pueden ser hechas sino por la gente de] señor."

Los viajes eran bastante arriesgados, no sólo por los bandoleros sino por los animales salvajes. Los viajeros obligados a acampar por la noche en despoblado se protegían encendiendo hogueras de bambúes verdes que crecían en la orilla de los ríos. En la lumbre, las cañas a menudo "estallan con grandes detonaciones" que podían oírse a tres kilómetros y ahuyentaban a los animales.

Marco llegó 4 Birmania, región desconocida para los europeos y que sólo fue explorada seis siglos después. En aquella remota zona, Marco vio las cosas más raras: gente que se forraba de oro los dientes, hombres tatuados de pies a cabeza. Se enteró de la singular costumbre de una comarca: "No bien una mujer ha tenido un niño y lo ha lavado y envuelto, el esposo toma su lugar al punto, pone la criatura a su lado y la cuida durante 40 días . . . La mujer amamanta al niño a su lado."

Diez años más viajó Marco Polo por cuenta del Kan, mientras su padre y su tío se enriquecían con la compraventa de joyas. Pero anhelaban volver a ver Venecia. Y Marco explica:

"Cada vez estaban más empeñados en ello, [sobre todo] cuando pensaban en la edad muy avanzada del Gran Kan, cuya muerte, de producirse antes de su partida, podría despojarlos de aquella asistencia general, única con que podrían contar para vencer las dificultades de un viaje tan largo...

"Así que Nicolo Polo aprovechó la ocasión un día, al notar que el Kan estaba más contento que de costumbre;

se postró a sus pies y solicitó, en nombre propio y de su familia, el gracioso permiso de Su Majestad para partir."

Al Kan pareció dolerle. Que pidieran lo que quisieran, respondió; pero, "por la consideración que les tenía, debía decididamente rechazar su petición". Los Polo estaban, de hecho, prisioneros, y de no haber sido por un golpe de suerte, la historia pudo no llegar a saber nunca nada de Marco Polo.

Hacia 1286, llegaron a la corte del Gran Kan en sc>licitud de nueva esposa unos enviados de un pariente de Kublai, Arghyn Kan, gobernante de Persia. Fue escogida una joven de 17 años, "bella y exquisita", ylos enviados partieron con ella por tierra. Cosa de un año más tarde, la caravana reapareció en Kambalik, rechazada por las belicosas tribus del Asia central. Se dio el caso de que Marco acababa de volver de un viaje a las Indias Orientales, y los enviados pidieron a los Polo que los guiaran por mar. Cuando el plan fue expuesto al Gran. Kan, convino a regañadientes en dejar partir a los Polo y les dio cartas dirigidas a los reyes de Europa.

En 1292 zarpó de China una flotilla de 14 barcos que llevaban a centenares de hombres y mujeres, incluyendo

a los tres Polo, a los embajadores de Arghyn Kan y a la joven novia. Siguieron la costa de China hacia el sur, bordearon Vietnam, llegaron a Sumatra, pasaron a Ceilán y la India, y enfilaron al norte hacia Ormuz. La incansable curiosidad de Marco le llevó a describir tierras, pueblos y otros temas de que los europeos hasta entonces no tenían la menor noticia: desde una descripción del rinoceronte (al que llamó unicornio) hasta una favorable biografía de Buda.

Por fin, la flota arribó a Ormuz, en el golfo Pérsico, al mismo puerto en el que los Polo habían decidido no embarcarse 20 años atrás. La travesía había durado un par de años, y no estuvo libre de molestias y peligros.

Marco habla de unos piratas que obligaban a los merca deres capturados a tomar una purga que les hacía vomitar las joyas que se hubieran tragado para ocultarlas. Muchos de la partida murieron por el camino, pero la voluntad indomable, el vigor y la suerte no abandonaron a los Polo. La joven fue entregada sana y salva, pero Arghyn había muerto, de modo que la casaron con su hijo. Los Polo, lejos aún de su patria, prosiguieron por mar y tierra hasta Constantinopla. Debió de ser un alivio para ellos ir ya de camino hacia Occidente cuando se enteraron de la muerte del Kan en 1294.

En 1295, Marco, Nicolo y Maffeo Polo entraron por fin en el puerto de Venecia, después de una ausencia de 24 años. Al principio nadie los reconoció, pues habían adquirido "cierto matiz tártaro indefinible, tanto en el aspecto como en el acento". Los vecinos contaban que los Polo, para probar sus relatos respecto a las riquezas que habían adquirido y a las muchas que habían contemplado, dieron a los suyos un banquete, al final del cual desgarraron las costuras de las toscas vestimentas que traían de Asia y derramaron sobre la mesa gran cantidad de diamantes, perlas, rubíes, esmeraldas y otras piedras preciosas.

La edad de Marco Polo no excedía en mucho los 40 años, pero apenas se sabe algo de su vida posterior. Debe decirse que nunca volvió a alejarse mucho de Italia. Tres años después de su regreso, fue capturado por los genoveses. Liberado de la cárcel, Marco se casó y tuvo tres hijas. Sin duda, disfrutó de la celebridad que debió a la circulación de su libro, aunque muchos lectores lo acusaron de "contar patrañas".

Cosa singular, al morir en 1324, Marco no era muy rico. Su última voluntad fue que se liberase al sirviente tártaro que había llevado consigo. Inevitablemente, en torno al veneciano y sus viajes se multiplicaron las leyendas. Según unos amigos, alguien preguntó a Marco agonizante si no querría al fin suprimir de su relato "todo lo que fuese más allá de los hechos". Parece ser que él contestó: "No he contado ni la mitad de lo que vi."

Pero Marco Polo no tuvo la culpa de lo mucho que otros debieron de añadir a su libro. Con los años, fue criticado por numerosos errores, on-úsiones y exageraciones; pero no eran nada en comparación con los que aparecían en otros libros de la época. Cualesquiera que fuesen sus limitaciones, sus observaciones eran indiscutiblemente realistas, e influyeron no poco sobre generaciones posteriores de cartógrafos, geógrafos, viajeros y sabios de toda índole. Hasta su errónea localización de Japón entre

China y Europa tuvo su importancia: unos 200 años después, uno de los lectores de Marco Polo se lanzó a buscar una ruta occidental al Oriente, llevando consigo un ejemplar cuidadosamente anotado de los Viajes. Cristóbal Colón no encontró Japón ni China, pero la inspiración que debió a Marco Polo lo llevó a otro mundo nuevo.
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Francisco Amadis Peña

Nace en Cabral de Barahona, a los 7 días del mes de julio de 1933, resultado del matrimonio de francisco A. Peña y de la señora Práxedes Feliz, ambos Profesores.

Realizo sus estudios en la escuela primaria Julia Molina Cabral, mas tarde continua sus estudios secundarios como estudiante libre en el liceo de Barahona.

Desde muy joven ingreso al magisterio impartiendo docencia en la escuela primaria de Cachón, luego pasa como maestro a la escuela primaria de Cabral, después como director compartió en algunos momentos la labor docente con el oficio de sastre. El día trece (13) de abril del 1957 contrajo matrimonio con la Profesora Josefa Demolina Moquete Fernández nativa de duvergue con quien procreo un hijo, entre los cuales podemos mencionar al medico veterinario Leonardo Amadís Peña Fernández, Quien es un joven muy amable con las personas.

En el 1957, ósea en el año que contrajo matrimonio llega a sabana de la mar y continuo su labor docente en la misma escuela primaria Abigair Mejía en la misma ciudad de sabana de la mar, después como director de la creación secundaria Virginia pou al mismo tiempo desempeñaba la función de supervisor de los adultos en la misma ciudad.

No fue tan largo su trabajo, ya que la muerte lo sorprendió el 8 de agosto del año 1958, víctima de la tiranía trujillista. Las causas que originaron su muerte, se debieron a sus ideas anti-trujillitas, por que soñaba con un modo de vida para todos, no solamente libre sino políticamente.

Se desconoce el paradero de sus restos, Aunque fueron buscados y no los encontraron, en una ocasión le dijeron a sus familiares que sus restos habían sido tirados en la carretera Guerra-Bayaguana.

Otros opinan que sus restos fueron enterrados en los sementeros de los trabajadores, cosas que afirman, pero versión que su esposa no lo cree. Sobreviven su madre Señora Prexedes Feliz, su esposa Josefa Demoquete Fernández, su hijo. Medico veterinario Amadís Peña Fernández.

Sus hermanos, Francisco de Romero Peña, profesora Teresa Peña (en honor a ella lleva su nombre la escuela primaria de la peñuela del municipio de Cabral), Víctor Manuel Peña, Elva luz Peña y María Altagracia Peña.
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Biografia de Samuel Hernandez

lunes, 16 de agosto de 2010

Nació el 26 de septiembre de 1972, en el pueblo de Caguas. Sus padres Elías Hernández y Raquel Vega, lo criaron en los caminos del Señor en el pueblo de Cidra.

Obtuvo su Bachillerato en Contabilidad y Mercadeo en la Universidad
Metropolitana, siendo el promedio más alto de su clase (4.00 puntos),
recibiendo así el premio de “SUMA CUM LAUDE”.

Comenzó a trabajar como Agente de Seguros en una prestigiosa compañía,
alcanzando el premio de “Agente de Seguro del año”. Luego, decide hacerle
caso al llamado de Dios y deja su trabajo secular para trabajar de lleno en
la obra del Señor.

En octubre de 1998, contrajo nupcias con Norma González, con quien ha
procreado dos hijos, el mayor llamado Samuel Hernández, y su segundo
hijo, Nemuel Hernández, los cuales nacieron el 6 de mayo con 4 años de
diferencias.

Dios lo ha llevado a los Grammy Latinos y los Premios Billboard, pero lo
más que apasiona al Ministerio de Samuel Hernández es ministrar con
su guitarra en mano a un paciente en sus últimos días de vida, en un
hospital o en su residencia, y llevar el mensaje de salvación al mundo,
donde más de un millón de almas han llegado a los pies de Cristo,
rompiendo así las barreras y unificando al pueblo con la esencia del
evangelio.

DISCOGRAFIA

“Un sueño hecho realidad”

En el 1993, graba esta producción junto al Grupo Ozem. El Grupo Ozem estaba compuesto por sus hermanos, tíos y primos. De esta Producción se destacaron los temas “Soledad y Grito de Guerra”. La misma lo dio a conocer en el ámbito musical.


“Soy una vasija nueva”

En el 1997, realiza su segunda producción la cual internacionalizó su Ministerio llevándolo fuera de Puerto rico a Norte, centro y Sur América. La alabanza “De lo más profundo” ocupó los primero a conocer en es lugares de audiencia.

“Faltan 5 para las 12 Llegó Jesús”

En el 2000, graba su tercera producción discográfica, la cual a tan solo pocos meses de su lanzamiento sobrepasó las 150,000 copias vendidas.
Ha sido la única producción cristiana que ha logrado ocupar por 20 semanas consecutivas la posición #1 en la radio cristiana con el tema que le da nombre a esta producción: “Faltan 5 para las 12 Llegó Jesús” y por 40 semanas en las primeras posiciones.
Esta producción se mantuvo #1 en ventas por un año consecutivo, haciendo historia.


“Jesús siempre llega a tiempo”

En octubre 2002, realiza su cuarta producción discográfica,” Jesús siempre llega a tiempo” catalogada como una continuación de la anterior.
Esta producción ocupó 12 semanas consecutivas la primera posición del “Top Ten” en todas las emisoras cristianas del país con el tema “Levanto mis manos”. Des este tema un “video clip” y el mismo ha ocupado los primeros lugares en pedidos en los principales canales de video de P.R. y fuera de P.R.
“Levanto mis manos” ha sido la primera alabanza de música sacra que logra estar por más de 6 semanas consecutivas en la posición #1 en la radio secular y en ventas en las tiendas seculares.


“En vivo desde el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico”

En 2005 lanza su quinta producción, esta vez en la recopilación musical que fue plasmada en un concietro en vivo realizo en el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico. Mas de 70 horas de Uncion y poder. De esta producción se han realizado 3 ediciones especiales:


Edicion original

Segunda Edicion que incluye un tema ineditos titulado “El tiempo” y el tema a dúo con Jaime de Leon titulado “Dame tu mano”.

Tercera Edicion esta incluye el mix de los exitos de Samuel Hernandez con el Grupo Uncion Tropical y el tema “De lo mas profundo” version reggaetton acompañado de Triple Seven y Funky.

“Dios siempre tiene el control”

En mayo 2006, lanza su sexta producción dicogracica titulada “ Dios siempre tiene el control. Esta producción contiene 15 temas con una duracion de mas de 74 minutos llenos de poder y uncion y con letras mas profundas que los discos anteriores. Producido por Kilo Cibrian, Milton Sesenton y Kervin Lebron. Este disco incluye cuerdas en vivo. Mezclado por Orlando Rodriguez, ganador de 2 Grammy’s Latino y se utlizo los mejores musicos locales e internacionales.
El primer corte musical fue “Si le crees a Dios” del cual se realizo dos videos; uno para el mercado puertorriqueño y uno para el mercado internacional.

LOGROS

Premiaciones, Nominaciones y Reconocimientos

2006 - Invitado especial en el concierto de Wisin y Yandel en el Coliseo de Puerto Rico.

2006 – Primer cantante cristiano en dedicarle un programa de una hora, en el Programa televisivo “No te duermas”. En reconocimiento a su trayectoria musical.

2005 Ganador de 4 Premios People

2005 - Ganador de tres premios Century Music Award en las categorías: Disco del ano Música Sacra Masculina 2005, Producción del Ano, Trayectoria musical 2005

2005- Ganador de 2 premios en la Segunda Edición de los Premios de Radio Nueva Vida a Nuestra Música Cristiana celebrado en Los Angeles, California: Compositor del ano, Canción del ano.

2004 - Nominado a un Grammy Latinos en la categoría Mejor Album Cristiano por el disco: “Jesús siempre llega a tiempo”

2004 Nominado a Premio Nuestra Gente, celebrado en Los Angeles, California

2004 - Primer cantante de música sacra puertorriqueño en ser nominado para los Premio Billboard en la categoría del Disco del Año de Música Sacra.

2004 - Primer cantante de música sacra en recibir el Premio Paloma de la Paz.

2004 Ganador del Disco del Año de Música Sacra en los Premios Paoli en Orlando Florida

2003 Ganador del Disco del Año de Música Sacra en los Premios Paoli

2003 Ganador del Disco del Año de Música Sacra en los Premios Tu Música

Primer cantante de música sacra puertorriqueño en ganar el Premio Garita en el Festival Internacional de la Bahía en Puerto Rico.

Ganador de múltiples discos de oro y de platino de sus producciones musicales especialmente: “Jesús siempre llega a tiempo”

Resolución de la cámara de representantes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, felicitándolo por los logros obtenidos por los logros obtenidos como interprete de música sacra. También participio en un acto ecuménico en el Capitolio con motivo de la Semana Santa, en el que lideres políticos y religiosos levantaron las manos

Medalla de Honor otorgado por la Ciudad de Newark., N.J.

Homenaje en el Concilio de la Primera Iglesia de Dios Primitiva Inc.

Reconocimiento por los logros obtenidos por las Librerías y Distribuidores Cristianos de Puerto Rico en su Expo Feria 2003 celebrada en Tropimar de Isla Verde

Reconocimientos por los Municipios de Caguas, Mayagüez y Cidra de Puerto Rico entre otros

Ha ocupado la portada de varias revistas seculares y cristianas.

Primer cantante de música sacra en ocupar la primera plana de la Revista Vea.

Primer Cantante de música sacra en realizar más de 150 reportajes de prensas y revistas en tan solo seis meses.

Primer cantante de música sacra en estar en la posición #1 en las ventas en las tiendas seculares y por 6 semanas consecutivas #1 en el “Top 20 de emisoras seculares

Ha podido unificar a todo un pueblo

Dios ha usado su música para llevar al evangelio donde nunca antes había llegado escuelas, cárceles, hospitales en fin todo Puerto Rico ha levantado las manos.
La mayor satisfacción de Samuel no ha sido los datos antes mencionados, sino el poder aportar de su talento para que el mensaje de rendición sea difundido a través de la música y poder ser testigo de las vidas que ha aceptado al Señor por medio de su ministración y todavía siguen firmes.

Por este impacto ha tenido la alabanza “Levanto mis manos” más de 500,000 personas han asistido a sus conciertos y 175,000 vidas han venido a los pies de Cristo en los últimos meses, mediante sus conciertos en mas de 50 municipios de Puerto Rico y en sus cruzadas fuera de Puerto Rico.
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Datos Biográficos del General Ireno Ferreras

Nació en Cabral en 1850, era hijo del Señor Carlitos Ferreras y Petronila Pimentel, se caso el 28 de junio de 1875 con Secundina Alcántara.

Fue labrador, músico y militar, como músico aprendió a tocar con Juancito Clara el Acordeón y el Violín. El genero de la Mangulina y el Carabine, difundiéndolo por toda la región por su hijo Andrés Segunda que también fue un gran Músico.

Fue un gran músico de oído, como militar fue Capitán de Media de la Brigada de Neyba en el 1901, fue General del Ejercito Dominicano y gobernó el Cantón de Cabral en 1903, murió el 28 de marzo de 1924 a la edad de 75 años. De sus hijos los que más sobresalieron fueron: Andrés Segunda que fue un gran músico y Fabia Ferreras historiadora y folklorista de este pueblo.

Otro gran músico es Belisario Féliz Jiménez que nació el 3 de marzo de 1910, quien aprendió a tocar con Evangelista Féliz, su padre.
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Cristóbal Colón.

lunes, 14 de junio de 2010

Colón, Cristóbal (c. 1451-1506), navegante y descubridor, tal vez de origen genovés, al servicio de España, hombre polémico y misterioso, autodidacta y gran observador, descubrió el Nuevo Mundo el 12 de octubre de 1492, fue el primer almirante, virrey y gobernador de las Indias, y enseñó a los hombres de mar de su tiempo el camino a seguir para ir y volver de América.














Día de la Raza es el nombre que reciben en la mayoría de los países hispanoamericanos las fiestas del 12 de octubre en conmemoración del avistamiento de tierra por el marinero Rodrigo de Triana en 1492, luego de haber navegado más de dos meses al mando de Cristóbal Colón a lo que posteriormente se denominaría América. En España también se celebra la Fiesta del Pilar, patrona de España, y el Día de la Hispanidad


Cristóbal Colón nació el año 1451 en Génova. Algunos autores, sin embargo, defienden que era catalán, mallorquín, judío, gallego, castellano, extremeño, corso, francés, inglés, griego y hasta suizo. Siguiendo la tesis genovesa, sus padres fueron Doménico Colombo, maestro tejedor, lanero o tabernero, y Susana Fontanarrosa. De los cinco hijos del matrimonio, dos, Cristóbal y Bartolomé, tuvieron pronto vocación marinera; el tercero fue Giacomo (Diego Colón), que aprendió el oficio de tejedor; y de los dos restantes, Giovanni murió pronto, y la única mujer no dejó rastro. Recordando estos primeros años, Cristóbal escribía en 1501: "De muy pequeña edad entré en la mar navegando, e lo he continuado fasta hoy... Ya pasan de cuarenta años que yo voy en este uso. Todo lo que fasta hoy se navega, todo lo he andado". Si bien lo aceptado es que Cristóbal Colón nació en Génova, algunas opiniones difieren en cuanto a su origen (catalán, castellano, francés, griego, etc). Por otro lado, la fecha de su nacimiento oscila entre el 26 de agosto y el 31 de octubre de 1451. Era hijo de un matrimonio de humildes tejedores: Diego, Doménico o Domingo Colombo y Susana Fontanarrosa fueron sus padres. El aprendizaje colombino se debió hacer en galeras genovesas primero, como grumete; como marinero, desde los 15 años, y con mando en barco desde los 20 o 22 años. Entre 1470 y 1476 recorrió todas las rutas comerciales importantes del Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta la península Ibérica, al servicio de las más importantes firmas genovesas.

También participó en empresas bélicas, como el enfrentamiento entre Renato de Anjou y el rey de Aragón, Juan II, por la sucesión a la Corona de Nápoles. Se afirma que, al amparo de tantas guerras y conflictos como entonces había, ejerció de corsario, actividad muy lucrativa y reconocida hasta en los tratados internacionales de la época.


2. COLÓN Y PORTUGAL


Según cronistas contemporáneos, Colón llegó a las costas del sur de Portugal (Lagos), cerca de Sagres, tras un durísimo combate naval acaecido cerca del cabo de San Vicente, el 13 de agosto de 1476. Incendiado su barco, Colón salvó su vida agarrándose a un remo y nadando hasta la costa. Empezaba la estancia colombina en Portugal, que duró casi diez años, tan importantes y decisivos como misteriosos. Fue en el pequeño reino ibérico, y de la mano de portugueses, donde aprendió a conocer el océano, a frecuentar las rutas comerciales que iban desde Islandia a Madeira, a tomar contacto con la navegación de altura, con los vientos y corrientes atlánticos y a navegar hasta Guinea.

Dicen los cronistas que Colón, una vez repuesto, marchó de Lagos a Lisboa, donde se dedicó al comercio. En 1477 viajó hasta Inglaterra e Islandia, y en 1478 se movía entre Lisboa y el archipiélago de Madeira con cargamentos de azúcar. Hacia 1480, parece que se casó con Felipa Moñiz, quien le ayudó a acreditarse y restaurarse y a moverse como vecino y cuasi natural de Portugal. De este matrimonio, nació hacia 1482 en la isla de Porto Santo, del archipiélago de Madeira, su sucesor Diego Colón.

3. ¿CONOCÍA COLÓN ANTES DE 1492 LAS TIERRAS DE AMÉRICA?

Hay grandes indicios y alguna prueba razonable, como el preámbulo de las Capitulaciones, de que Colón, cuando elaboró su plan descubridor, sabía más de lo que decía. Tal convencimiento, que se extendió ya desde el principio entre los primeros pobladores y cronistas, se corresponde con el llamado "Predescubrimiento de América". Parece que, entre los años 1477 y 1482, en que Colón no dejó de realizar frecuentes viajes a las islas Madeira, Azores y Canarias, algo trascendental, que él califica de "milagro evidentísimo", le sucedió, si hacemos caso a sus palabras: "Me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hacedero navegar de aquí a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecución de ello. Y con este fuego vine a Vuestras Altezas". Los defensores del predescubrimiento de América sostienen que ese algo trascendental, repentino y milagroso que le sucede a Colón en cualquier momento de estos años fue que alguien, con conocimiento de lo que decía, le informó de la existencia de unas tierras al otro lado del océano. Tal información aportaba detalles bastante ajustados sobre algunas islas y sus naturales, sobre ciertos parajes y, especialmente, acerca de las distancias. Ese alguien fue, según unos, un piloto portugués o castellano (la conocida como "leyenda del piloto anónimo") que al regresar de Guinea se vio impulsado por alguna tormenta hasta las Antillas. Tras un tiempo allí, regresó, se encontró con Colón, le informó y murió. Según otra teoría, la información colombina procedería, no de un europeo, sino de algún grupo indígena que en un desplazamiento por las Antillas se vio obligado a desviarse océano adentro hasta encontrarse con Colón.

Ambas teorías coinciden en señalar que tal encuentro debió producirse a bastantes leguas al Oeste de las Canarias, Azores o Madeira, en una zona que por aquel entonces frecuentaba.
Cristóbal Colón se sintió elegido por la Providencia para descubrir aquellas tierras, y, a partir de ahí, comenzó a elaborar su proyecto, sabiendo que la mayor dificultad que iba a tener era cómo articularlo teóricamente para defenderlo ante los mayores expertos del momento: portugueses y castellanos.

4. EL PROYECTO DESCUBRIDOR COLOMBINO

Por los años 1480-1482, Cristóbal Colón era un buen navegante, un hombre práctico y autodidacta, pero carecía de ciencias y saberes teóricos: "En la marinería me hizo abundoso; de astrología me dio lo que abastaba, y ansí de geometría y aritmética". Para elaborar su plan descubridor, Colón, que era más medieval que moderno, y se sentía instrumento de la Providencia, utilizó varias fuentes informativas: la Historia rerum ubique gestarum del papa Pío II; la Imago Mundi del cardenal francés Pierre d'Ailly; y la Correspondencia y Mapa que, en 1474, el sabio florentino Paolo del Pozzo Toscanelli había hecho llegar al rey de Portugal a través de su amigo, el canónigo lisboeta Fernando Martins.

De las dos primeras obras, que eran como enciclopedias del saber del momento y que estudió muy detenidamente, como demuestran las casi 1.800 apostillas o anotaciones al margen, extrajo referencias muy concretas sobre parajes bíblicos, situados en el fin del Oriente, como el Paraíso Terrenal, los Jardines del Edén, Tarsis y Ofir, el reino de Saba, los montes de Sophora, la isla de las Amazonas, que pronto situaría en distintas zonas de las Indias, porque para él allí estaba el extremo de Asia. De Toscanelli, que seguía a Marco Polo, recogió Colón todo lo relativo al gran kan, a la tierra firme asiática (Catay, Mangi y Ciamba) y sobre todo al Cipango, isla distante 1.500 millas del Continente y famosa por su riqueza. Sin embargo, hay un punto en el que Colón discrepaba del sabio florentino: las distancias entre ambos extremos del Océano.

Toscanelli asignaba al mismo 120 grados de la esfera terrestre (casi el doble de la que en realidad tiene), y, aunque situaba algunas islas en el camino, la empresa resultaba muy arriesgada. Por esta razón, los portugueses, tras estudiar el plan, lo rechazaron y archivaron. Colón, sin embargo, sabía que, en el capítulo de las distancias, Toscanelli estaba equivocado: al empezar el viaje descubridor, anunció que las primeras tierras se encontrarían a 800 leguas de las islas Canarias.

style="font-family:verdana;">Para defender su proyecto ante los expertos, tenía que entrar en mediciones sobre el grado y la esfera terrestres. Coincide con Alfragano: 1 grado = 56 millas y 2/3 (milla árabe de casi 2.000 metros); por tanto, la circunferencia del ecuador era igual a 20.400 millas. Esto daría 40.000 kilómetros para la circunferencia del ecuador (prácticamente la medida real). Sin embargo, Colón achica la esfera terrestre y da al ecuador una medida de unos 30.000 kilómetros, es decir una cuarta parte menos, porque está manejando la milla itálica, de unos 1500 metros. Hacia 1483 o 1484 defendió este proyecto ante los portugueses, que lo rechazaron. De mediciones, cálculos y Toscanelli, ellos sabían más que Colón. No les aportaba nada nuevo y además exigía mucho.


5. COLÓN EN CASTILLA

A finales de 1484 o principios de 1485 dejó Portugal lo más secretamente que pudo y entró en Castilla: "Siete años estuve yo en su real corte, que a cuantos se habló de esta empresa todos a una dijeron que era burla", recordaría después. Tras arribar con su hijo Diego a algún puerto del golfo de Cádiz, quizá Palos de la Frontera, visitó el monasterio franciscano de Santa María de La Rábida, en donde siempre halló Colón ayuda material, amigos y conversación.

El 20 de enero de 1486, los Reyes Católicos recibieron por primera vez a Colón en Alcalá de Henares (Madrid), y a continuación nombraron una junta de expertos para valorar el proyecto colombino. La voz de la ciencia, al igual que en Portugal, le fue contraria.
A pesar de que muchos no daban crédito a lo que prometía, nunca faltaron protectores a Colón. Algunos de los más constantes fueron frailes con influencia ante los Reyes, como el incondicional, buen astrólogo y entendido en navegación, fray Antonio de Marchena. Otro religioso influyente, maestro del príncipe don Juan, y siempre favorable a Colón fue fray Diego de Deza. Es posible que el futuro descubridor revelase a ambos sus conocimientos en secreto de confesión. Un tercer religioso, decisivo en 1491 y 1492, fue el fraile de La Rábida, Juan Pérez. En la última fase de la negociación, además de hombres de religión, el genovés contó con el apoyo de algunos cortesanos distinguidos, como fue el caso de Luis de Santángel, Juan Cabrero o Gabriel Sánchez. Entre los años de 1487 y 1488, mientras esperaba en Córdoba la decisión de los Monarcas, conoció a Beatriz Enríquez de Arana, una joven de humilde procedencia, que el 15 de agosto de 1488 le dio un hijo: Hernando Colón. Para hacer frente a sus necesidades, trabajó con sus manos pintando mapas de marear o portulanos que vendía después a los navegantes, e hizo de mercader de libros de estampa. En 1488, invitado sorprendentemente por el rey portugués Juan II, parece que hizo un viaje rápido a Portugal. Poco después, se movía por Andalucía y visitaba a los duques de Medinasidonia y a los de Medinaceli, mientras llegaba a su fin la guerra de Granada, que tenía ocupados a los Reyes Católicos.

6. LAS CAPITULACIONES DE SANTA FE


Después de muchas tentativas de que intercediera favorablemente de nuevo el monasterio de La Rábida y fray Juan Pérez, los Reyes Católicos, en un acto personal, no científico, decidieron respaldar el plan colombino. El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe o documento-contrato, que estipulaba las condiciones en que Cristóbal Colón haría el viaje descubridor. El documento tiene dos partes, un preámbulo sorprendente que dice así: "Vuestras Altezas dan e otorgan a don Cristóbal Colón en alguna satisfacción de la que ha descubierto en las Mares Océanas y del viaje que agora, con el ayuda de Dios ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que se siguen".

Ese "ha descubierto" es, para los partidarios de la teoría del Predescubrimiento, la prueba documental decisiva, ya que Colón se atribuye, antes de 1492, descubrimientos en el océano que ahora transfiere a los Reyes Católicos, en virtud de lo cual estos le corresponden dándole una serie de privilegios, que forman la segunda parte del documento:

style="font-family:verdana;">

1º) El oficio de almirante de la Mar Océana, vitalicio y hereditario, en todo lo que descubra o gane, y según el modelo del almirante mayor de Castilla.


2º) Los oficios de virrey y gobernador en todo lo que él descubra o gane. No se habla de hereditariedad. Para cubrir los cargos en las Indias, puede proponer terna a los reyes para que estos escojan.


3º) La décima parte de todas las ganancias que se obtengan en su almirantazgo.


4º) Que todos los pleitos relacionados con las nuevas tierras los pueda resolver él o sus justicias. Este punto nunca se cumplió porque estaba condicionado a los precedentes castellanos.


5º) El derecho a participar con la octava parte de los gastos de cualquier armada, recibiendo a cambio la octava parte de los beneficios.
Con este documento capital y otras mercedes, se dirigió a la villa de Palos a preparar la flota descubridora.

7. EL GRAN VIAJE


Los Viajes de Colón
Tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María; un presupuesto de unos dos millones de maravedises; y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable de los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota descubridora más trascendental de la historia. El 2 de agosto de 1492, Cristóbal Colón mandó embarcar a toda su gente, y al día siguiente, antes de salir el sol, dejaba el puerto de Palos. La primera escala fueron las Canarias, donde tuvieron que arreglar el timón de la Pinta.

El 6 de septiembre con el alisio ventando a favor, Colón marcó rumbo al oeste. Comenzaba la gran travesía. Su objetivo era el Cipango (la actual India), y advirtió a la tripulación que nadie se inquietase hasta haber navegado 700 leguas. A partir de esa distancia, no habría que navegar por la noche. Por si fallaba algo, sin embargo, decidió llevar dos cuentas sobre las distancias recorridas: una secreta o verdadera (sólo para él), y otra pública o falsa, en la que contaría de menos. El día 13 de septiembre, descubrió la declinación magnética de la tierra; y el 16 llegaron al mar de los Sargazos. A partir del 1 de octubre se da cuenta de que algo falla. El 6, ya han sobrepasado las 800 leguas y no hay indicios de tierra. Durante la noche del 6 al 7 de octubre, se produjo el primer motín entre los marineros de la Santa María. Los hermanos Pinzón apoyaron a Colón y lo sofocaron.

Sin embargo, en la noche del 9 al 10 de octubre el malestar se extendió a todos, incluidos los propios Pinzón. Acordaron navegar tres días más y al cabo de ese tiempo si no encontraban tierra regresarían. No hizo falta: en la noche del 11 al 12 de octubre el marinero Rodrigo de Triana lanzó el grito esperado: "¡tierra!".
Al día siguiente desembarcaron en la isla de Guanahaní (que ellos bautizaron como San Salvador), actual isla de Watling, en el archipiélago de las Bahamas, y tomaron posesión de la nueva tierra en nombre de los Reyes Católicos. El 28 de octubre, arribaron a Cuba, y el 21 de noviembre se apartó de la flota Martín Alonso Pinzón.

El 6 de diciembre llegaron a la isla de La Española; y el 24 encalló la Santa María, con cuyos restos y la ayuda del cacique de la zona, Guacanagarí, construyeron el fuerte de la Navidad. Tras dejar a 39 españoles ahí, siguieron la costa, encontraron a Martín Alonso Pinzón (6 de enero), y navegaron hasta la costa de Samaná. Desde esta zona, el 16 de enero de 1493, el almirante dio la orden de regresar a España. El viaje fue tranquilo hasta llegar a las Azores, donde sobrevino una fuerte tormenta (12-15 de febrero) que forzó a la Pinta a separarse del almirante y arribar a Bayona (Pontevedra). Otra tempestad, cerca de Lisboa (4 de marzo) obligó al descubridor a desembarcar en Portugal.

El 15 de marzo, don Cristóbal, al mando de la Niña, entraba triunfal en Palos. Martín Alonso lo hacía con la carabela Pinta pocas horas después. Llegaba muy enfermo, y a los pocos días murió. Tras el éxito descubridor, don Cristóbal informó a los Reyes, que estaban en Barcelona, se dirigió a su encuentro y fue recibido por ellos con todos los honores.

Para anunciar el acontecimiento a toda la Cristiandad, escribió la famosa Carta de Colón.


EN DONDE DESEMBARCO REALMENTE COLON:

Hasta la década de 1 980 se creía que era la isla Watling de las Bahamas, en la que tres monumentos señalan el suceso. Un grupo de expertos comenzó entonces a reexaminar las pruebas: con ayuda De computadoras que tenían en cuenta factores como la velocidad del viento y las corrientes, trazaron la probable ruta seguida por Colón. Concluyeron que Guanahaní sólo pudo haber sido o la isla Watlíng o Cayo Samana, situado a 100 Km. al suroeste. Afirman que el paisaje de éste y sus alrededores concuerdan mejor con la descripción de Colón que el de la isla Watling, pero la controversia continúa.

8. EL SEGUNDO VIAJE


Ver Fundación de la Primer Ciudad Hispana en América
El 25 de septiembre de 1493, el almirante zarpó de Cádiz al mando de 17 navíos y unos 1.200 hombres, portando las primeras simientes y ganados. Al salir de las Canarias, Colón puso rumbo más al sur que en el primer viaje para llegar al paraje que denominó la entrada de las Indias, en las pequeñas Antillas. Después de descubrir la isla de Puerto Rico, llegó hasta el fuerte de la Navidad y comprobó que había sido destruido y los españoles muertos. Fundó la primera ciudad de América, la Isabela. Recorrió la costa sur de Cuba, llegó a Jamaica, y a finales de 1494 descubría América del Sur (Cumaná), aunque lo ocultó hasta el tercer viaje. Comenzaba el poblamiento de La Española, las diferencias entre españoles y los levantamientos de los indios.

A partir de 1495 empezaba el desprestigio del Nuevo Mundo, siendo el grito más escuchado entre españoles: "Así Dios me lleve a Castilla". El 11 de junio de 1496 arribó a Cádiz con la intención de contrarrestar la mala propaganda de las Indias. Llegaba vestido con un sayal de fraile franciscano.


9. EL TERCER VIAJE

Costó mucho organizar la tercera flota colombina. Las Indias ya no atraían tanto y faltaban tripulantes. Incluso se dio poder a Colón para que embarcara a delincuentes. Ocho navíos y 226 tripulantes componían la flota, que dejó Sanlúcar de Barrameda entre febrero y el 30 de mayo de 1498. Desde Canarias, siguió a Cabo Verde y una latitud más al sur que las anteriores navegaciones, lo que le hizo sufrir una zona de calmas.

Descubrió la isla de Trinidad; recorrió la costa de Paria, donde situó solemnemente el entorno del Paraíso Terrenal. Camino de La Española divisó la isla Margarita, donde se pescaban las perlas, para llegar el 20 de agosto a la nueva capital de las Indias, Santo Domingo.
La situación en que encontró a la colonia era grave: la mayoría de los españoles, encabezados por Francisco Roldán, se había rebelado contra la autoridad de los Colón. La llegada del virrey no resolvió el problema. Las quejas contra la familia Colón, agravadas con algún que otro proceder dudoso del Almirante, como ocultar el criadero de perlas de Margarita y Cubagua, llegaron a la corte y los reyes decidieron destituirlo.

El 23 de agosto de 1500, Francisco de Bobadilla entraba en el puerto de Santo Domingo para sustituir al virrey y gobernador. Hubo cierta resistencia por parte de los Colón, lo que explica algo la dureza de Bobadilla. A primeros de octubre de 1500, Cristóbal, Bartolomé y Diego Colón regresaban a España cargados de cadenas.


10. CUARTO VIAJE


Los monarcas sintieron el mal trato dado a su almirante, algo lo desagraviaron, pero no lo repusieron en sus oficios perdidos. Prometieron que lo harían, mientras le encargaban el cuarto viaje. Con cuatro navíos y 150 hombres partió de Cádiz el 11 de mayo de 1502. El objetivo era encontrar un paso que permitiera llegar a la Especiería ya que Colón seguía creyendo que la zona antillana era la antesala de Asia. Para atravesar el Océano, siguió una ruta parecida al segundo viaje. Llevaba orden de no detenerse en Santo Domingo. Atravesó el Caribe hasta el cabo de Honduras; siguió hasta el de Gracias a Dios y recorrió la costa de Panamá. No encontró lo que buscaba: ni paso, ni oro, ni especias, pero en cambio sí tuvo muchas penalidades y sufrió la pérdida de dos barcos.

El 1 de mayo de 1503 ponía rumbo a La Española, pero se vio obligado a recalar en Jamaica, en la bahía de Santa Ana, donde tuvo que encallar los dos barcos y esperar. La hazaña de Diego Méndez y Bartolomé Fiesco logrando llegar en dos canoas desde Jamaica a La Española logró salvarlos. El 28 de junio de 1504, dejaban Jamaica y el 12 de septiembre, en dos navíos, se dirigían a España.

Después de arribar a Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504, fracasado y enfermo, siguió hasta la corte y reclamó infructuosamente sus derechos. Murió el 20 de mayo de 1506 en Valladolid.


CRONOLOGÍA DE CRISTÓBAL COLON


1451 Nace en Génova, probablemente.
1470-1476 Recorre todo el Mediterráneo, al servicio de comerciantes genoveses. 1476 Comienza su estancia en Portugal. 1477-1482 Navega habitualmente entre las islas atlánticas de Madeira, Azores y Canarias. 1480 Contrae matrimonio con Felipa Moñiz y, dos años más tarde, nace su hijo Diego.

1483-1484 En busca de ayuda, defiende en Portugal, sin éxito, su proyecto de navegación hacia Oriente a través del océano Atlántico.
1485 Abandona Portugal, llega a la Corona de Castilla e inicia sus decisivos contactos con los franciscanos del monasterio onubense de La Rábida. 1486 Los Reyes Católicos le conceden audiencia por vez primera. 1488 Beatriz Enríquez de Arana da a luz el segundo hijo de Colón: Hernando. 1492 Abril: firma con los Reyes Católicos las Capitulaciones de Santa Fe, que estipulaban las condiciones en que realizaría el viaje a los territorios orientales. Agosto: las tres naves expedicionarias zarpan del puerto de Palos de la Frontera (Huelva). Octubre: arriba a una serie de islas antillanas. Tiene lugar el descubrimiento colombino del territorio que habría de llamarse América. 1493 Marzo: regresa a la península Ibérica. Septiembre: Inicio del segundo viaje. 1496 Retorna de nuevo tras fundar, tres años antes, la primera ciudad hispana en el Nuevo Mundo (Isabela, en la isla antillana de La Española). 1498 Comienzo del tercer viaje colombino. 1500 Regresa encadenado, junto a sus hermanos Diego y Bartolomé, por orden del nuevo gobernador de las Indias, Francisco de Bobadilla. 1502 Inicia su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo, buscando sin éxito el paso definitivo al rico Oriente. 1504 Enfermo, retorna definitivamente a Castilla y reclama, infructuosamente, la reposición de sus privilegios perdidos.

1506 Fallece el 20 de mayo, en Valladolid.

Información Obtenida de ENCICLOPEDIA ENCARTA
Cristóbal Colón - La Carta de Colón anunciando el descubrimiento Señor, porque sé que habréis placer de la gran victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis como en 33 días pasé de las islas de Canaria a las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.

A la primera que yo hallé puse nombre San Salvador [isla Watling] a comemoración de Su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los Indios la llaman Guanahaní; a la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepción [Cayo Rum]; a la tercera Fernandina [Isla Long]; a la cuarta la Isabela [Isla Crooked]; a la quinta la isla Juana [Cuba], y así a cada una nombre nuevo.

Cuando yo llegué a la Juana, seguí yo la costa de ella al poniente, y la hallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo.
Y como no hallé así villas y lugares en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con la gente de las cuales no podía haber habla, porque luego huían todos, andaba yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar grandes ciudades o villas; y, al cabo de muchas leguas, visto que no había innovación, y que la costa me llevaba al setentrión, de adonde mi voluntad era contraria, porque el invierno era ya encarnado, y yo tenía propósito de hacer de él al austro, y también el viento me dio adelante, determiné de no aguardar otro tiempo, y volví atrás hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra, para saber si había rey o grandes ciudades.

Anduvieron tres jornadas, y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas no cosa de regimiento; por lo cual se volvieron. Yo entendía harto de otros Indios, que ya tenía tomados, como continuamente esta tierra era isla, y así seguí la costa de ella al oriente ciento y siete leguas hasta donde hacía fin. Del cual cabo vi otra isla al oriente, distante de esta diez y ocho leguas, a la cual luego puse nombre la Española y fui allí, y seguí la parte del setentrión, así como de la Juana al oriente, 188 grandes leguas por línea recta; la cual y todas las otras son fertilísimas en demasiado grado, y ésta en extremo. En ella hay muchos puertos en la costa de la mar, sin comparación de otros que yo sepa en cristianos, y hartos ríos y buenos y grandes, que es maravilla.

Las tierras de ella son altas, y en ella muy muchas sierras y montañas altísimas, sin comparación de la isla de Tenerife; todas hermosísimas, de mil fechuras, y todas andables, y llenas de árboles de mil maneras y altas, y parece que llegan al cielo; y tengo por dicho que jamás pierden la hoja, según lo puedo comprehender, que los ví tan verdes y tan hermosos como son por mayo en España, y de ellos estaban floridos, de ellos con fruto, y de ellos en otro término, según es su calidad; y cantaba el ruiseñor y otros pajaricos de mil maneras en el mes de noviembre por allí donde yo andaba. Hay palmas de seis o ocho maneras, que es admiración verlas, por la deformidad hermosa de ellas, mas así como los otros árboles y frutos e hierbas.

En ella hay pinares a maravilla y hay campiñas grandísimas, y hay miel, y de muchas maneras de aves, y frutas muy diversas.
En las tierras hay muchas minas de metales, y hay gente en estimable número. La Española es maravilla; las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas, y las tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares.

Los puertos de la mar aquí no habría creencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes, y buenas aguas, los más de los cuales traen oro. En los árboles y frutos e hierbas hay grandes diferencias de aquellas de la Juana. En ésta hay muchas especierías, y grandes minas de oro y do otros metales. La gente de esta isla y de todas las otras que he hallado y he habido noticia, andan todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cobijan un solo lugar con una hoja de hierba o una cofia de algodón que para ellos hacen.
Ellos no tienen hierro, ni acero, ni armas, ni son para ello, no porque no sea gente bien dispuesta y de hermosa estatura, salvo que son muy temeroso a maravilla.

No tienen otras armas salvo las armas de las cañas, cuando están con la simiente, a la cual ponen al cabo un palillo agudo; y no osan usar de aquellas; que muchas veces me ha acaecido enviar a tierra dos o tres hombres a alguna villa, para haber habla, y salir a ellos de ellos sin número; y después que los veían llegar huían, a no aguardar padre a hijo; y esto no porque a ninguno se haya hecho mal, antes, a todo cabo adonde yo haya estado y podido haber fabla, les he dado de todo lo que tenía, así paño como otras cosas muchas, sin recibir por ello cosa alguna; mas son así temerosos sin remedio.

Verdad es que, después que se aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela, jamás dicen de no; antes, convidan la persona con ello, y muestran tanto amor que darían los corazones, y, quieren sea cosa de valor, quien sea de poco precio, luego por cualquiera cosica, de cualquiera manera que sea que se le dé, por ello se van contentos.
Yo defendí que no se les diesen cosas tan civiles como pedazos de escudillas rotas, y pedazos de vidrio roto, y cabos de agujetas aunque, cuando ellos esto podían llegar, les parecía haber la mejor joya del mundo; que se acertó haber un marinero, por una agujeta, de oro peso de dos castellanos y medio; y otros, de otras cosas que muy menos valían, mucho más; ya por blancas nuevas daban por ellas todo cuanto tenían, aunque fuesen dos ni tres castellanos de oro, o una arroba o dos de algodón filado.

Hasta los pedazos de los arcos rotos, de las pipas tomaban, y daban lo que tenían como bestias; así que me pareció mal, y yo lo defendí, y daba yo graciosas mil cosas buenas, que yo llevaba, porque tomen amor, y allende de esto se hagan cristianos, y se inclinen al amor y servicio de Sus Altezas y de toda la nación castellana, y procuren de ayuntar y nos dar de las cosas que tienen en abundancia, que nos son necesarias.
Y no conocían ninguna seta ni idolatría salvo que todos creen que las fuerzas y el bien es en el cielo, y creían muy firme que yo con estos navíos y gente venía del cielo, y en tal catamiento me recibían en todo cabo, después de haber perdido el miedo. Y esto no procede porque sean ignorantes, y salvo de muy sutil ingenio y hombres que navegan todas aquellas mares, que es maravilla la buena cuenta que ellos dan que de todo; salvo porque nunca vieron gente vestida ni semejantes navíos. Y luego que llegué a Indias, en la primera isla que hallé tomé por fuerza algunos de ellos, para que deprendiesen y me diesen noticia de lo que había en aquellas partes, así fue que luego entendieron, y nos a ellos, cuando por lengua o señas; y estos han aprovechado mucho. Hoy en día los traigo que siempre están de propósito que vengo del cielo, por mucha conversación que hayan habido conmigo; y éstos eran los primeros a pronunciarlo adonde yo llegaba, y los otros andaban corriendo de casa en casa y a las villas cercanas con voces altas: venid, venid a ver la gente del cielo; así, todos, hombres como mujeres, después de haber el corazón seguro de nos, venían que no quedaban grande ni pequeño, y todos traían algo de comer y de beber, que daban con un amor maravilloso.

Ellos tienen en todas las islas muy muchas canoas, a manera de fustas de remo, de ellas mayores, de ellas menores; y algunas son mayores que una fusta de diez y ocho bancos. No son tan anchas, porque son de un solo madero; mas una fusta no terná con ellas al remo, porque van que no es cosa de creer. Y con éstas navegan todas aquellas islas que son innumerables, y tratan sus mercaderías.

Alguna de estas canoas he visto con 70 y 80 hombres en ella, y cada uno con su remo.
En todas estas islas no vi mucha diversidad de la hechura de la gente, ni en las costumbres ni en la lengua; salvo que todos se entienden, que es cosa muy singular para lo que espero que determinaran Sus Altezas para la conversión de ellos a nuestra santa fe, a la cual son muy dispuestos. Ya dije como yo había andado 107 leguas por la costa de la mar por la derecha línea de occidente a oriente por la isla de Juana, según el cual camino puedo decir que esta isla es mayor que Inglaterra y Escocia juntas; porque, allende de estas 107 leguas, me quedan de la parte de poniente dos provincias que yo no he andado, la una de las cuales llaman Avan, adonde nace la gente con cola; las cuales provincias no pueden tener en longura menos de 50 o 60 leguas, según pude entender de estos Indios que yo tengo, los cuales saben todas las islas. Esta otra Española en cierco tiene más que la España toda, desde Colibre, por costa de mar, hasta Fuenterrabía en Viscaya, pues en una cuadra anduve 188 grandes leguas por recta línea de occidente a oriente.
style="font-family:verdana;">Esta es para desear, y vista, para nunca dejar; en la cual, puesto que de todas tenga tomada posesión por Sus Altezas, y todas sean más abastadas de lo que yo sé y puedo decir, y todas las tengo por de Sus Altezas, cual de ellas pueden disponer como y tan cumplidamente como de los reinos de Castilla, en esta Española, en el lugar más convenible y mejor comarca para las minas del oro y de todo trato así de la tierra firme de aquí como de aquella de allá del Gran Can, adonde habrá gran trato y ganancia, he tomado posesión de una villa grande, a la cual puse nombre la villa de Navidad; y en ella he hecho fuerza y fortaleza, que ya a estas horas estará del todo acabada, y he dejado en ella gente que abasta para semejante hecho, con armas y artellarías y vituallas por más de un ano, y fusta, y maestro de la mar en todas artes para hacer otras, y grande amistad con el rey de aquella tierra, en tanto grado, que se preciaba de me llamar y tener por hermano, y, aunque le mudase la voluntad a ofender esta gente, él ni los suyos no saben que sean armas, y andan desnudos, como ya he dicho, y son los más temerosos que hay en el mundo; así que solamente la gente que allá queda es para destruir toda aquella tierra; y es isla sin peligros de sus personas, sabiéndose regir.
En todas estas islas me parece que todos los hombres sean contentos con una mujer, y a su mayoral o rey dan hasta veinte.

Las mujeres me parece que trabajan más que los hombres. Ni he podido entender si tienen bienes propios; que me pareció ver que aquello que uno tenía todos hacían parte, en especial de las cosas comederas. En estas islas hasta aquí no he hallado hombres mostrudos, como muchos pensaban, mas antes es toda gente de muy lindo acatamiento, ni son negros como en Guinea, salvo con sus cabellos correndíos, y no se crían adonde hay ímpeto demasiado de los rayos solares; es verdad que el sol tiene allí gran fuerza, puesto que es distante de la línea equinoccial veinte y seis grados. En estas islas, adonde hay montañas grandes, allí tenía fuerza el frío este invierno; mas ellos lo sufren por la costumbre, y con la ayuda de las viandas que comen con especias muchas y muy calientes en demasía. Así que mostruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla Quaris, la segunda a la entrada de las Indias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana.
Estos tienen muchas canoas, con las cuales corren todas las islas de India, y roban y toman cuanto pueden; ellos no son más disformes que los otros, salvo que tienen costumbre de traer los cabellos largos como mujeres, y usan arcos y flechas de las mismas armas de cañas, con un palillo al cabo, por defecto de hierro que no tienen. Son feroces entre estos otros pueblos que son en demasiado grado cobardes, mas yo no los tengo en nada más que a los otros.

Estos son aquéllos que tratan con las mujeres de Matinino, que es la primera isla, partiendo de España para las Indias, que se halla en la cual no hay hombre ninguno. Ellas no usan ejercicio femenil, salvo arcos y flechas, como los sobredichos, de cañas, y se arman y cobijan con launes de arambre, de que tienen mucho. Otra isla hay, me aseguran mayor que la Española, en que las personas no tienen ningún cabello.

En ésta hay oro sin cuento, y de ésta y de las otras traigo conmigo Indios para testimonio.
En conclusión, a hablar de esto solamente que se ha hecho este viaje, que fue así de corrida, pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro cuanto hubieren menester, con muy poquita ayuda que Sus Altezas me darán; ahora, especiería y algodón cuanto Sus Altezas mandarán, y almástiga cuanta mandarán cargar, y de la cual hasta hoy no se ha hallado salvo en Grecia en la isla de Xío, y el Señorío la vende como quiere, y ligunáloe cuanto mandarán cargar, y esclavos cuantos mandarán cargar, y serán de los idólatras; y creo haber hallado ruibarbo y canela, y otras mil cosas de sustancia hallaré, que habrán hallado la gente que yo allá dejo; porque yo no me he detenido ningún cabo, en cuanto el viento me haya dado lugar de navegar; solamente en la villa de Navidad, en cuanto dejé asegurado y bien asentado. Y a la verdad, mucho más hiciera, si los navíos me sirvieran como razón demandaba.

Esto es harto y eterno Dios Nuestro Señor, el cual da a todos aquellos que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles; y ésta señaladamente fue la una; porque, aunque de estas tierras hayan hablado o escrito, todo va por conjectura sin allegar de vista, salvo comprendiendo a tanto, los oyentes los más escuchaban y juzgaban más por habla que por poca cosa de ello.
Así que, pues Nuestro Redentor dio esta victoria a nuestros ilustrísimos rey e reina y a sus reinos famosos de tan alta cosa, adonde toda la cristiandad debe tomar alegría y hacer grandes fiestas, y dar gracias solemnes a la Santa Trinidad con muchas oraciones solemnes por el tanto ensalzamiento que habrán, en tornándose tantos pueblos a nuestra santa fe, y después por los bienes temporales; que no solamente la España, mas todos los cristianos tenían aquí refrigerio y ganancia. Esto, según el hecho, así en breve. Fecha en la carabela, sobre las islas de Canaria, a 15 de febrero, año 1493.

Hará lo que mandaréis El almirante. Después de ésta escrita, y estando en mar de Castilla, salió tanto viento conmigo sur y sueste, que me ha hecho descargar los navíos.
Pero corrí aquí en este puerto de Lisboa hoy, que fue la mayor maravilla del mundo, adonde acordé escribir a Sus Altezas.

En todas las Indias he siempre hallado los temporales como en mayo; adonde yo fui en 33 días, y volví en 28, salvo que estas tormentas me han detenido 13 días corriendo por este mar. Dicen acá todos los hombres de la mar que jamás hubo tan mal invierno ni tantas pérdidas de naves. Fecha a 4 días de marzo. El original de esta carta de Colón ha desaparecido. Se conservan varias versiones en español, italiano y latín.

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SEFORA ESPOSA DE MOISES

martes, 16 de febrero de 2010

Séfora
"Y aquel varón dio su hija Séfora por mujer a Moisés" (Exodo 2:21).

EXODO 2:15-22; 18:2-7

El primer matrimonio de Moisés fue muy desdichado. Su propia falta de fe fue la causa de ello. Recordemos cómo se puso a la defensa de un compatriota en Egipto, y pensaba con su sola fuerza liberar a los hebreos de mano de los egipcios. Sin duda, no tenía para este tiempo la menor idea de la forma milagrosa en que Jehová iba a usarle para guiar a su pueblo y sacarlo de servidumbre. Ante el fracaso, Moisés desilusionado tuvo que huir. Y llegó a Madián y a Jetró. Se hallaba disgustado en su corazón. Ahora, las perspectivas de poder liberar a los judíos tenían que parecerle sin esperanza. Pensaría que no tenía ya otra cosa que hacer que permanecer en una tierra extraña, oscura y desconocida.


En este estado de ánimo abatido y desanimado Moisés aceptó en matrimonio a Séfora, una mujer medianita. Podía haber esperado una esposa de su propio pueblo. Pero Moisés era débil de carácter en aquel entonces. Ni aún tenía el coraje y decisión del período de la zarza ardiente. Expresó su desilusión con el nombre que dio al hijo que le nació de Séfora, poco tiempo después: Gerson, que significa "forastero soy en tierra ajena". Puede muy bien ser por este desánimo y depresión que Séfora poco a poco pudo dominarle e interferir más y más en las sagradas tradiciones de Israel. Por lo menos, cuanto tuvo su segundo hijo, Eliezer, sabemos que a Moisés le faltó incluso el valor de insistir en que fuera circuncidado.

Es también verdad, sin embargo, que para este tiempo Moisés había desarrollado una fe más firme. Esto es evidente por el nombre, que significa "el Señor de mi padre fue mi ayuda". Pero como ocurre con frecuencia, la tendencia a cultivar los valores internos espirituales, se compensó con esta caída de la actividad productiva, y la energía. Moisés pecó gravemente: hizo una componenda con una mujer no creyente, y se abstuvo de aplicar su hijo la marca del Pacto de Dios. Séfora, al parecer triunfó. Moisés no iba a vencer a Madián, sino que Madián iba a subyugar a Moisés.

En este punto, sin embargo, intervino el Señor. En uno de sus frecuentes viajes por el país, Moisés estaba alojado con su familia en una posada de una ciudad extraña. Allí Dios causó que Moisés cayera gravemente enfermo. Séfora le ve postrado; las señales de la muerte aparecen en su rostro. La conciencia les acusa a los dos de que han profanado el Pacto de Dios. Séfora que no se encuentra bajo la influencia directa de la casa de su padre se encuentra perdida, no halla solución. En su desespero se siente obligada a ceder a los deseos de su esposo. Estando Moisés demasiado enfermo para hacerlo, ella misma circuncida a Eliezer con un pedernal afilado.

Séfora no lo hace porque se arrepienta o tenga el corazón quebrantado, porque haya sido vencida por el Señor. Es evidente, por el relato que lo hace sólo para salvar lavida de su esposo. Leemos en Exodo 4:25 que echó el prepucio a los pies de su esposo y dijo: "A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Por poco te pierdo por la muerte; ahora estás convaleciente.

Yo te he arrancado de las garras de la muerte. Eres mi esposo por segunda vez, y esta vez por medio de la sangre de mi hijo." Sin duda, éste es un lenguaje jactancioso, de amargura, no de un corazón contrito. Y no sirvió esto para restaurar las relaciones entre los dos.

Leemos que al final ella y sus dos hijos regresaron a Madián y que Moisés se dirigió a Egipto solo.

Es verdad que más tarde Jetró le devolvió la esposa y los hijos (Exodo 18). Es también verdad que Moisés, que había pasado a ser el líder de Israel, ni repudió ni rechazó a la mujer con la que se había casado en un acto poco juicioso. Para él el matrimonio era una unión demasiado sagrada. Después de esto, sin embargo, ya no se nos habla más de Séfora ni de sus hijos. Ninguno de ellos recibió una legación de riquezas espirituales. Sus personas pasan sin comentario en la historia del pueblo judío.

María, la hermana de Moisés, también había caído en pecado. Pero ésta ha retenido su valor para nosotros como representante de la fe. Séfora carece de este atractivo. Las Escrituras nos la presentan como una mujer no salva, que se opuso a su marido, y por ello rebajó el nivel de la familia al lugar en que ella estaba.
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