William Richard Morris, o “W.R.M.”

sábado, 25 de octubre de 2014

William Richard Morris, o “W.R.M. 

Como se le ha llamado siempre, fue el creador de la industria automovilística moderna en Inglaterra. Partiendo casi de la nada en 1910, edificó su gran organización. En los umbrales ,de la Segunda Guerra Mundial, Morris Motors empleaba cerca dé uno de cada cuatro trabajadores de la industria inglesa del motor. William Morris no contaba con ninguna dé las ventajas e influencias que proporciona una familia adinerada, ni tampoco con una educación secundaria. Nació de familia humilde en Worcester en 1877 y asistió a la escuela local de la aldea de Cowley, condado de Oxford.

Cuando contaba veinte años, los automóviles empezaron a hacer su aparición en las carreteras inglesas. Un enjambre de pequeñas empresas construían coches de gran precio para placer de los ricos. Como ya hemos visto, en los Estados Unidos, Henry Ford se percató de las perspectivas que ofrecía la producción de automóviles a gran escala. Morris tuvo una idea similar y se entusiasmó con las perspectivas que había con el nuevo invento.
Quería ser cirujano, pero tuvo que abandonar pronto la escuela y comenzar a trabajar en una tienda de bicicletas que había en el pueblo. Morris combinaba su habilidad en la mecánica con su gran capacidad de trabajó, sin que disminuyese la calidad de su labor. Pronto fue capaz de abrir su propio taller de reparación de bicicletas en la calle principal de Cowley. Simultáneamente, comenzó a practicar el nuevo y popular deporte de las carreras de bicicletas, ganando en siete ocasiones.


Empezó a diseñar su propio coche, y en 1910, a la edad de 33 años, completó el diseño de un coche al que bautizó con el nombre de Mons Oxford. Como disponía de escaso capital, convenció al duque de Macclesfield para que le prestase una suma, cuyo importe distintas versiones sitúan entre 2.000 y 30.000 libras. Alquiló lo que anteriormente había sido una escuela en la Cowley Road y construyó un pequeño taller detrás. Simplemente provisto de anteproyectos, vendió 400 coches a 165 libras cada uno.

El Morris Oxford tuvo un éxito fulminante y no tardó en ser una presencia familiar en las carreteras inglesas. Reclamado por la Primera Guerra Mundial, al terminar la misma Monis reanudó su trabajo donde lo había dejado. En 1920 vendió cerca de 2.000 coches a 400 libras la unidad y, al año siguiente, redujo audazmente su precio a 225 libras en el punto álgido de una recesión, logrando vender más de 3.000. La industria del motor fue la industria inglesa que conoció un crecimiento más raipido y Monis se situó en vanguardia. En 1926, General Motors ofreció a Morris 11 millones de libras por su firma, y la oferta fue rechazada. En lugar de eso, Morris decidió convertir su empresa en sociedad anónima con el nombre de Monis Motors Ltd., con un capital de tres millones de acciones de una libra y ocho millones de acciones de cinco chelines.

Morris fue uno de los primeros dirigentes de la Gran Empresa en Inglaterra que recibió una distinción honorífica. En 1929 obtuvo una baronía, y cinco años más tarde se le distinguió con el título de barón Nuffield de Nuffield. En 1938 fue nombrado vizconde. Con todo, siguió siendo un hombre de gustos sencillos. Recordando a Ford, se jactaba constantemente de que era capaz de diseñar, fabricar y vender cualquier pieza de la vasta gama de vehículos que controlaba. Su modo de vida era espartano, y su capacidad de trabajo no decayó nunca.

Su despacho siguió siendo la vieja y apolillada SALA del director en la escuela de Cowley Road. No delegaba fácilmente el poder, otro rasgo que compartía con Ford y, como Ford, cuando se marchó dejó una organización que estaba lejos de ser eficiente. Prefiriendo sus propios métodos, Monís riñó con su subdirector L.P. Lord poco antes de la guerra y Lord se fue para convertirse en el director de Austin Motors.

También al igual que Ford, Morris Motors fue edificada en gran parte gracias a la reinversión de los beneficios. No había contribuido con más de mil libras de su propio bolsillo al empezar, y, tras haber devuelto el dinero que le había prestado el duque de Macclesfield tan pronto corno pudo, Morris creó una empresa en la que los beneficios acumulados ascendían al estallar la Segunda Guerra Mundial a 30 millones de libras.

Lord Nuffield pronto se sumó a los grandes filántropos industriales. Creó la Fundación Nuffield, con casi cinco millones de acciones de su compañía, para promover la investigación científica y médica y para mejorar la salud pública. Simultáneamente, donó más de 6 millones de libras en efectivo, en su mayor parte a la Universidad de Oxford, donde fue fundada una nueva escuela médica, y se estableció el Nuffield College. En reconocimiento por sus servicios la Universidad le nombró DOCTOR en Derecho civil y tanto se emocionó durante la ceremonia, que se levantó, interrumpiendo los actos, y anunció que iba a contribuir con 900.000 libras más.

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